amarte es mi pecado.
tomarte entre mis labios y aspirar,
sintiendo en mis pulmones tus caricias.
amarte es sentirme cautivado entre el vaivén
de grisáceos fantasmas que forman tu cabello,
sentir, entre mis dedos, quemarse tu ropaje virginal
cediendo ante el fuego de nuestra pasión.
amarte es mi vida y mi muerte
mi fortaleza y mi debilidad.
porque en cada beso tuyo, en cada instante compartido
vive latente la causa de mi inevitable fin
porque en cada arrebato en que inhalo en mi esencia tu esencia
en cada caricia en que agonizas para complacerme
vengas el altar profanado, y al morir me enfermas, me matas.
amarte es mi tragedia, mi condena y mi placer.
domingo, 22 de noviembre de 2009
sábado, 7 de noviembre de 2009
Ruiseñor (Tributo a Historia del Pensamiento)
antes de que se lleve Morfeo
mi solitaria mente a su morada
antes de que me convierta en reo
de la noche, el sueño y de mi almohada
antes quiero yo contarle, amada
triste historia que en mi mente yace
triste historia que me fue contada
quizás por la sombra acongojada
de aquél cuyo rosario aniquilase:
En el mas alto campanario
de la mas bella ciudad habitaba
el mas hermoso y bello canario
cuyo canto a la urbe alegraba
de blanco invierno una noche augusta
en blanco techo desprotegido
vio nacer sagrado nido
paloma blanca, bella y robusta
al ver aquella imagen del cielo
quedó prendado el joven canario
y como al sol sucumbe un pequeño hielo
el sucumbió al saber su nombre: rosario
cantóle odas, versos y sonetos
grito en las nubes su amor al mundo
mas junto a ella, calló discretos
sus pensamientos de amor profundo
pasaba el tiempo y valor tomaba
nuestro canario para expresarle
a la paloma que tanto amaba
su gran pasión, interminable
y así, una austera tarde de otoño
no pudo mas sin su amada estar
vistióse fino, de traje y moño
y fuera del nido la fue a buscar
el triste anhelo destrozado
de aquel pueblo que en batalla recia
por tosco adversario es derrotado
perdiendo así lo que mas aprecia
se vio reflejado en nuestro canario
al ver en alas de un cuervo negro
a su musa blanca, su blanca luna
a su amor, su luz, a su rosario
huyó volando de tal escena
huyó el canario, el alma llena
de llanto y bilis, de áspera arena
de sufrimiento, de horror y pena
llegó la noche al final del día
y en blanco nido de blanco techo
sentíase un ambiente de alegría
el cuervo y rosario compartían
tras bellas nupcias, un solo lecho
feliz final dejó en mis versos
de usted escondo la tragedia
espero entienda los esfuerzos
de esta alma que remedia para usted el mundo
ocultando de el toda miseria
mas si aún así, mi dulce enamorada
quereis saber que fue, del dulce compañero
si en verdad es su afán sincero
y desea ferviente que confiese
diré que cierta madrugada, de bodas aniversario
al pie de un techo y bajo un cierto lecho
cubierto en nieve y por el tiempo maltratado
hallose el cuerpo muerto de un canario.
mi solitaria mente a su morada
antes de que me convierta en reo
de la noche, el sueño y de mi almohada
antes quiero yo contarle, amada
triste historia que en mi mente yace
triste historia que me fue contada
quizás por la sombra acongojada
de aquél cuyo rosario aniquilase:
En el mas alto campanario
de la mas bella ciudad habitaba
el mas hermoso y bello canario
cuyo canto a la urbe alegraba
de blanco invierno una noche augusta
en blanco techo desprotegido
vio nacer sagrado nido
paloma blanca, bella y robusta
al ver aquella imagen del cielo
quedó prendado el joven canario
y como al sol sucumbe un pequeño hielo
el sucumbió al saber su nombre: rosario
cantóle odas, versos y sonetos
grito en las nubes su amor al mundo
mas junto a ella, calló discretos
sus pensamientos de amor profundo
pasaba el tiempo y valor tomaba
nuestro canario para expresarle
a la paloma que tanto amaba
su gran pasión, interminable
y así, una austera tarde de otoño
no pudo mas sin su amada estar
vistióse fino, de traje y moño
y fuera del nido la fue a buscar
el triste anhelo destrozado
de aquel pueblo que en batalla recia
por tosco adversario es derrotado
perdiendo así lo que mas aprecia
se vio reflejado en nuestro canario
al ver en alas de un cuervo negro
a su musa blanca, su blanca luna
a su amor, su luz, a su rosario
huyó volando de tal escena
huyó el canario, el alma llena
de llanto y bilis, de áspera arena
de sufrimiento, de horror y pena
llegó la noche al final del día
y en blanco nido de blanco techo
sentíase un ambiente de alegría
el cuervo y rosario compartían
tras bellas nupcias, un solo lecho
feliz final dejó en mis versos
de usted escondo la tragedia
espero entienda los esfuerzos
de esta alma que remedia para usted el mundo
ocultando de el toda miseria
mas si aún así, mi dulce enamorada
quereis saber que fue, del dulce compañero
si en verdad es su afán sincero
y desea ferviente que confiese
diré que cierta madrugada, de bodas aniversario
al pie de un techo y bajo un cierto lecho
cubierto en nieve y por el tiempo maltratado
hallose el cuerpo muerto de un canario.
domingo, 18 de octubre de 2009
que amaría mas que el no hacerlo...
pero son momentos como éste cuando te extraño,
cuando te recuerdo
cuando te amo.
Antes, me resultaba extraño
el verte donde fuera
escuchar tu voz en la voz de la ciudad,
ahora te has convertido
en mi eterna compañía
en mi sombra
mi triste alegría
Hoy, pienso en ti do quiera que éste
en tus ojos,
tus labios,
tu encanto infantil
Recuerdo mi amor y tu amor
tus besos
tus roces
tus suaves matices en el manto del amor
Son momentos como éste cuando,
junto a un libro
con un té en la mano
y una llaga en el corazón
son momentos como éste cuando mas te extraño, amor.
cuando te recuerdo
cuando te amo.
Antes, me resultaba extraño
el verte donde fuera
escuchar tu voz en la voz de la ciudad,
ahora te has convertido
en mi eterna compañía
en mi sombra
mi triste alegría
Hoy, pienso en ti do quiera que éste
en tus ojos,
tus labios,
tu encanto infantil
Recuerdo mi amor y tu amor
tus besos
tus roces
tus suaves matices en el manto del amor
Son momentos como éste cuando,
junto a un libro
con un té en la mano
y una llaga en el corazón
son momentos como éste cuando mas te extraño, amor.
jueves, 8 de octubre de 2009
Canto
Me ha dado por cantar mientras camino, que curiosa actividad
Será que al fin regesa mi alegría, podría ser verdad?
Será que al fin regesa mi alegría, podría ser verdad?
martes, 29 de septiembre de 2009
poesía
“poesía es luz de día“ el poeta decía
poesía es captar la muerte en lontananza
sos tu, soy yo
es la puta de la esquina al sentir en ella
las vibraciones que su piel recorren al terminar la jornada
poesía es pensar en mi amada.
poesía es pensar en tí, sentirte a tí
es montar el autobús y encontrarte a tí
dormida en los brazos de tu madre.
es mirar en el rostro de aquel pordiosero
sentir su dolor en mi cuerpo, su hambre en mi boca
es ver en sueños el rostro de mi padre.
poesía todo lo puede, todo lo sana:
locura de amor; lo cura de odio
locura de amores pasados
de amigos olvidados
poesía es ciudad de noche
es de la madre el amor y el reproche
poesía es la paz violentada,
la herida cerrada
las lágrimas dadas
la flor marchitada
la rumba entonada
la musa olvidada
la expresión no expresada
es ira, odio, pasión y lujuria
virtud y verdad, amor y penuria
es voz de justicia incomprendida
como el gemido de una monja confundido
con los rezos de un puto arrepentido
arrepentido de un crimen que no es suyo.
poesía es belleza es tener la certeza
que vivir es perder la cabeza
poesía es la madre que escucha
a la hija malagradecida
poesía es la cama
de batallas humedecida
poesía es Acuña, mi hermano poeta
es Ernesto e Hidalgo, es Lope de vega
Evita y Domingo Juanito y Gardel
es Chavela y Alfredo es Sabina y Sabines
es el Santo y Blue demon, es México en la piel
poesía es
que es poesía?
poesía es captar la muerte en lontananza
sos tu, soy yo
es la puta de la esquina al sentir en ella
las vibraciones que su piel recorren al terminar la jornada
poesía es pensar en mi amada.
poesía es pensar en tí, sentirte a tí
es montar el autobús y encontrarte a tí
dormida en los brazos de tu madre.
es mirar en el rostro de aquel pordiosero
sentir su dolor en mi cuerpo, su hambre en mi boca
es ver en sueños el rostro de mi padre.
poesía todo lo puede, todo lo sana:
locura de amor; lo cura de odio
locura de amores pasados
de amigos olvidados
poesía es ciudad de noche
es de la madre el amor y el reproche
poesía es la paz violentada,
la herida cerrada
las lágrimas dadas
la flor marchitada
la rumba entonada
la musa olvidada
la expresión no expresada
es ira, odio, pasión y lujuria
virtud y verdad, amor y penuria
es voz de justicia incomprendida
como el gemido de una monja confundido
con los rezos de un puto arrepentido
arrepentido de un crimen que no es suyo.
poesía es belleza es tener la certeza
que vivir es perder la cabeza
poesía es la madre que escucha
a la hija malagradecida
poesía es la cama
de batallas humedecida
poesía es Acuña, mi hermano poeta
es Ernesto e Hidalgo, es Lope de vega
Evita y Domingo Juanito y Gardel
es Chavela y Alfredo es Sabina y Sabines
es el Santo y Blue demon, es México en la piel
poesía es
que es poesía?
sábado, 22 de agosto de 2009
Parábola de Tlaloc - Caridad
Cierto día, maestro y alumno se encontraban caminando por las calles de una ciudad vecina, cuya fama en bajos recursos era solo alcanzada por la miseria en que vivían sus habitantes. El maestro, buscando enseñar tanto lo bueno como lo malo de cualquier sociedad humana, había traído a su discípulo-joven de buena familia cuyo estómago nunca había probado el hambre- a este lugar con el fin de que éste conociera lo que en su mente figuraba un cuento de ficción (no era que no hubiese oído hablar de la pobreza, claro que lo había escuchado, sin embargo, para el, este estrato social representaba una mera pieza de imaginación en su mente, sin objeto con el cual contrastarlo con la realidad).
Al pasar por uno de los varios callejones de la desdichada ciudad, el alumno no pudo contener una expresión de disgusto, la cual notó el maestro, entendiendo perfectamente el porqué: la vista era espantosa; lo primero que atraía -o repulsaba- a los sentidos era la decadencia, pedazos de roedores muertos siendo devorados por sus descendientes, estanques de sangre y basura, repletos de moscas y perros que, a falta de alimento, encontraban en esta mezcla una forma de saciar el hambre. Sin embargo, la reacción del alumno no había sido generada por esta escena, sino mas bien por una figura pequeña, oscura, casi inerte que se encontraba al final del pasadizo. Era una niña, una pequeña pelirroja que, maltratada por el mundo, la miseria y sus padres, había llegado hasta ahí, quedando sin fuerzas para continuar su existencia. El alumno, tras esta primera impresión corrió hacia donde estaba la niña, y, sin pensarlo, le dio todo cuanto el y su maestro habían traído consigo: agua, pan, un poco de carne y varias frazadas; después, un poco mas reconfortado sabiendo que había ayudado a la pequeña, retomó el camino con su maestro, quien había avanzado varios metros sin mirar atrás en el tiempo que su aprendiz realizaba éstas acciones.
-Maestro- comento el alumno
-Si, alumno mío?- respondió el viejo
- Estais enojado conmigo?
-Que te hace pensar eso, mi querido amigo?
- Se ha seguido de largo, dejándome mientras ayudaba a la niña, disculpe usted maestro, pero pensé estar haciendo lo correcto
Con una triste sonrisa, marca de quien a dejado atrás la ignorancia, sacrificando así su felicidad, el maestro se volvió a su alumno, y con pesar en su semblante, le preguntó: dime, mi querido alumno, ayudaste en verdad a la pequeña?; el joven, asintió con la cabeza, pensando en la comida que había proporcionado. -esta bien- dijo el maestro, pasemos mañana por este lugar, haber que piensas entonces. Dicho esto, ambos continuaron su camino, cada quien sumido en sus pensamientos.
Al día siguiente, maestro y alumno visitaron el callejón. La vista no había cambiado, la sangre y los perros seguían ahí, y, para dolor del alumno, también la pequeña pelirroja. Continuaba con vida, era cierto, gracias al pan y el agua que había recibido, sin embargo, parecía sufrir mas que el día anterior.
-Lo ves?- dijo el maestro, -el mundo no ha cambiado, y su situación tampoco, es cierto, la ayudaste a sobrevivir un día, pero eso no equivale, querido mío, lo mismo a vivir-
-¡pero maestro!- refutó alterado el joven, -! debía ayudarla!-
-no debías- respondió el otro, -si no lo hubieses hecho, aquella estaría ya libre de sufrimiento- - lo que tu hiciste- agregó -fue un acto egoísta: ayudaste a un alma en pena a continuar con su dolor, solo para poder escapar de tu propio malestar; sabías que moriría, incluso ahora lo sabes, si no fue ayer será mañana, y acudiste a ella para no tener el peso de su muerte en tu memoria. Ninguna acción caritativa, mi joven alumno, es un acto libre de egoísmo, harás bien en recordarlo-
dicho esto, maestro y alumno continuaron su camino, reflexionando el pesar que trae consigo la verdad.
Al pasar por uno de los varios callejones de la desdichada ciudad, el alumno no pudo contener una expresión de disgusto, la cual notó el maestro, entendiendo perfectamente el porqué: la vista era espantosa; lo primero que atraía -o repulsaba- a los sentidos era la decadencia, pedazos de roedores muertos siendo devorados por sus descendientes, estanques de sangre y basura, repletos de moscas y perros que, a falta de alimento, encontraban en esta mezcla una forma de saciar el hambre. Sin embargo, la reacción del alumno no había sido generada por esta escena, sino mas bien por una figura pequeña, oscura, casi inerte que se encontraba al final del pasadizo. Era una niña, una pequeña pelirroja que, maltratada por el mundo, la miseria y sus padres, había llegado hasta ahí, quedando sin fuerzas para continuar su existencia. El alumno, tras esta primera impresión corrió hacia donde estaba la niña, y, sin pensarlo, le dio todo cuanto el y su maestro habían traído consigo: agua, pan, un poco de carne y varias frazadas; después, un poco mas reconfortado sabiendo que había ayudado a la pequeña, retomó el camino con su maestro, quien había avanzado varios metros sin mirar atrás en el tiempo que su aprendiz realizaba éstas acciones.
-Maestro- comento el alumno
-Si, alumno mío?- respondió el viejo
- Estais enojado conmigo?
-Que te hace pensar eso, mi querido amigo?
- Se ha seguido de largo, dejándome mientras ayudaba a la niña, disculpe usted maestro, pero pensé estar haciendo lo correcto
Con una triste sonrisa, marca de quien a dejado atrás la ignorancia, sacrificando así su felicidad, el maestro se volvió a su alumno, y con pesar en su semblante, le preguntó: dime, mi querido alumno, ayudaste en verdad a la pequeña?; el joven, asintió con la cabeza, pensando en la comida que había proporcionado. -esta bien- dijo el maestro, pasemos mañana por este lugar, haber que piensas entonces. Dicho esto, ambos continuaron su camino, cada quien sumido en sus pensamientos.
Al día siguiente, maestro y alumno visitaron el callejón. La vista no había cambiado, la sangre y los perros seguían ahí, y, para dolor del alumno, también la pequeña pelirroja. Continuaba con vida, era cierto, gracias al pan y el agua que había recibido, sin embargo, parecía sufrir mas que el día anterior.
-Lo ves?- dijo el maestro, -el mundo no ha cambiado, y su situación tampoco, es cierto, la ayudaste a sobrevivir un día, pero eso no equivale, querido mío, lo mismo a vivir-
-¡pero maestro!- refutó alterado el joven, -! debía ayudarla!-
-no debías- respondió el otro, -si no lo hubieses hecho, aquella estaría ya libre de sufrimiento- - lo que tu hiciste- agregó -fue un acto egoísta: ayudaste a un alma en pena a continuar con su dolor, solo para poder escapar de tu propio malestar; sabías que moriría, incluso ahora lo sabes, si no fue ayer será mañana, y acudiste a ella para no tener el peso de su muerte en tu memoria. Ninguna acción caritativa, mi joven alumno, es un acto libre de egoísmo, harás bien en recordarlo-
dicho esto, maestro y alumno continuaron su camino, reflexionando el pesar que trae consigo la verdad.
viernes, 7 de agosto de 2009
Innocence
The first thing Lucy noticed when she arrived to Sin was the smell: a soft, almost imperceptible smell of what she thought were cherries and something else, something she could not quite describe; at first, she thought this to be odd. You see, Lucy was from the country side, and had only arrived to Sin -her dream city- that afternoon. Like many girls her age, Lucy had traveled from her house to the big city trying to make a better life for herself, and, after hearing so much about the city light's, about how they blazed like tiny stars night and day without a pause, or about the people, the fun-loving amiable people, it struck her as odd that the first thing she noticed above anything else, was the smell.
It wasn't as if it was disgusting or anything like that -in fact, she quite enjoyed it- it was just strange. As she went deeper inside the city, she found that she could sense the smell getting stronger: now she got not only a whiff of strawberry, but a hint of homemade pie, and still that something else she could not bring herself to name, at the very best she could only say it was a soft, tender fragrance, almost imperceptible amidst the rest of the odors that formed part of it (then again, she knew that, without that infatuating smell -for there was no other way to describe it- the rest of the odors would simply break apart, diffusing in the cold night air). after a few minutes of -literally- sniffing around, Lucy finally arrived to the source of the smell: a small house that looked as if it were going to fall down any minute, in which doorsteps lay sitting an old lay, busy peeling a basket full of apples; as she approached the house, the old woman turned to her with a smile, and as Lucy lay motionless, basking in the smell that had brought her there, she spoke in a voice that sounded not unlike the age of a teenager: "its innocence my dear, what you smell? it is called innocence"
"innocence?" Lucy responded, "what is that?"
"it is what you smell of" the old lady answered. Baffled by this response, Lucy decided it was time to go, for she still had to search for a place to stay, and so, bidding the woman goodbye, she departed, still so hypnotized by the smell that she only half heard the lady's parting words: "If you ever wish it taken away..." to Lucy, the rest of the sentence was lost between the thoughts inside her head.
The months passed and Lucy found out that life in Sin was not as they had told her: she'd spent every waking hour for the las couple of months looking for a job, only to be rejected time after time; It was as if the people did not want her to be near them, and everywhere she inquired, she got the same answer over and over again: "you smell of it, you're can't work here"; for Lucy, these words made no sense, until, one day, passing near to where the shattered old house was, she remembered the old woman's words. Was it really that? was this innocence she'd heard of the smell that had robbed her of a new life in the city? "well" thought Lucy "then I'm just gonna have to get rid of it", and, having made up her mind in that matter, she went straight to where she knew the woman would be.
"come in, darling come in" was the first thing Desire -as Lucy found out the woman was named- told her after hearing her plea "do have an apple will you? they're freshly picked", famished as she was (after all, not having a job meant cutting down not only on luxuries but necessities such as food) Lucy gladly accepted the offer, and had soon devoured the whole basket. "My oh my, filled up, have we?" asked teasingly Desire "well, as long as you're here, you may as well sleep a little, they say it is good after a snack"
"what about my problem?" asked Lucy "when will the smell go away?"
"Don't worry child, you shall soon be without it, I promise". Consoled by the words of such a kind lady, Lucy closed her eyes -for indeed they were a bit heavy after such a meal- and went to sleep.
The first thing Lucy noticed when she woke up was that the smell was gone, it had finally disappeared, and it wasn't until the thrill of this discovery was gone that she realized Desire had disappeared: she was nowhere to be found; She also found out two things as well, firstly, that her honor had been tainted, for there was blood in her clothes, and secondly, that it wasn't until she lost it, that she truly understood the meaning of Innocence: it is what we long for most when it has gone; On her way out, she saw a new basket full of freshly picked apples, and understood what it meant: she had a job now; without any other thoughts, Lucy carried the basket out to the doorsteps, and started peeling the apples.
Two months went by, the sun rising and setting and still Lucy sat on the doorstep, waiting, until, one day, she looked up to the street smiling melancholically: the smell of innocence was in the air...
It wasn't as if it was disgusting or anything like that -in fact, she quite enjoyed it- it was just strange. As she went deeper inside the city, she found that she could sense the smell getting stronger: now she got not only a whiff of strawberry, but a hint of homemade pie, and still that something else she could not bring herself to name, at the very best she could only say it was a soft, tender fragrance, almost imperceptible amidst the rest of the odors that formed part of it (then again, she knew that, without that infatuating smell -for there was no other way to describe it- the rest of the odors would simply break apart, diffusing in the cold night air). after a few minutes of -literally- sniffing around, Lucy finally arrived to the source of the smell: a small house that looked as if it were going to fall down any minute, in which doorsteps lay sitting an old lay, busy peeling a basket full of apples; as she approached the house, the old woman turned to her with a smile, and as Lucy lay motionless, basking in the smell that had brought her there, she spoke in a voice that sounded not unlike the age of a teenager: "its innocence my dear, what you smell? it is called innocence"
"innocence?" Lucy responded, "what is that?"
"it is what you smell of" the old lady answered. Baffled by this response, Lucy decided it was time to go, for she still had to search for a place to stay, and so, bidding the woman goodbye, she departed, still so hypnotized by the smell that she only half heard the lady's parting words: "If you ever wish it taken away..." to Lucy, the rest of the sentence was lost between the thoughts inside her head.
The months passed and Lucy found out that life in Sin was not as they had told her: she'd spent every waking hour for the las couple of months looking for a job, only to be rejected time after time; It was as if the people did not want her to be near them, and everywhere she inquired, she got the same answer over and over again: "you smell of it, you're can't work here"; for Lucy, these words made no sense, until, one day, passing near to where the shattered old house was, she remembered the old woman's words. Was it really that? was this innocence she'd heard of the smell that had robbed her of a new life in the city? "well" thought Lucy "then I'm just gonna have to get rid of it", and, having made up her mind in that matter, she went straight to where she knew the woman would be.
"come in, darling come in" was the first thing Desire -as Lucy found out the woman was named- told her after hearing her plea "do have an apple will you? they're freshly picked", famished as she was (after all, not having a job meant cutting down not only on luxuries but necessities such as food) Lucy gladly accepted the offer, and had soon devoured the whole basket. "My oh my, filled up, have we?" asked teasingly Desire "well, as long as you're here, you may as well sleep a little, they say it is good after a snack"
"what about my problem?" asked Lucy "when will the smell go away?"
"Don't worry child, you shall soon be without it, I promise". Consoled by the words of such a kind lady, Lucy closed her eyes -for indeed they were a bit heavy after such a meal- and went to sleep.
The first thing Lucy noticed when she woke up was that the smell was gone, it had finally disappeared, and it wasn't until the thrill of this discovery was gone that she realized Desire had disappeared: she was nowhere to be found; She also found out two things as well, firstly, that her honor had been tainted, for there was blood in her clothes, and secondly, that it wasn't until she lost it, that she truly understood the meaning of Innocence: it is what we long for most when it has gone; On her way out, she saw a new basket full of freshly picked apples, and understood what it meant: she had a job now; without any other thoughts, Lucy carried the basket out to the doorsteps, and started peeling the apples.
Two months went by, the sun rising and setting and still Lucy sat on the doorstep, waiting, until, one day, she looked up to the street smiling melancholically: the smell of innocence was in the air...
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